lunes, 1 de noviembre de 2010

Afro colombiano
El término Afrocolombiano se utiliza para denominar a las personas de raza afro que habitan en Colombia, descendientes de aquellos que fueron traídos como esclavos de africa por los colonizadores españoles. Ganaron la libertad en 1851 tras la abolición de la esclavitud en Colombia. Desde su llegada han contribuido enormemente a la cultura del país.
Hacia mediados del siglo pasado la población negra se encontraba en su mayoría en las dos costas: en los departamentos del Pacífico Chocó, Valle, Cauca,Nariño y en los de la costa Atlántica en Bolívar, Atlántico, Magdalena. En el último medio siglo un sector numeroso de la población negra se ha asentado en las principales ciudades del país.
Según el Departamento Nacional de Estadística en el censo de 2005, se autorreconocieron como afrocolombianos, negros-mulatos, raizales y palenqueros un total de 4.533.951 personas, que representaban el 10.6% de la población del país que es de 42.888.592 personas. Las cifras de atuoreconocimiento indican también que un 72% de la población negra se localiza en las cabeceras municipales. Las ciudades con la mayor población negra eran Cali: 542.936, Cartagena 319.373, Buenaventura 271.141, Barranquilla 146.538, Medellín 137.988, Tumaco 129.491, Quibdó 100.007, Turbo 99.274, Bogotá 97.885, Riohacha 44.841. Sin embargo estas algunos expertos opinan que la población real afrocolombiana puede ser algo más del doble de esa cifra.
A la música colombiana han contribuido géneros tan importantes como la cumbia, el vallenato, el currulao y la champeta. Entre los músicos afrocolombianos se destacan Joe Arroyo, Piper Pimienta, Alejandro Durán, Totó la Momposina,Leonor González Mina (la negra grande de Colombia), Calixto Ochoa y Alexis Lozano, así como Jairo Varela y su internacionalmente reconocida agrupación salsera, el Grupo Niche.

 Deporte

También algunos de los mejores deportistas colombianos han sido negros. La levantadora de pesas
 María Isabel Urrutia ganó la única medalla de oro olímpica para Colombia; Willington Ortiz, Faustino Asprilla, Luis Carlos Perea, Adolfo Valencia "El Tren", y Freddy Rincón fueron futbolistas  reconocidos internacionalmente; Kid Pambelé, RodrigoValdés, los hermanos Prudencio y Ricardo Cardona, Fidel Bassa, Tomás Molinares, Rafael Pineda, entre otros, fueron campeones mundiales de boxeo. El ex entrenador de la selección colombiana Francisco Maturana.

 Política

En el campo de la política se destaca la senadora antioqueña Piedad Córdoba. Igualmente se destaca en la política la deportista María Isabel Urrutia que después de abandonar la actividad deportiva se ha destacado como líder política siendo elegida como representante de los afrocolombianos en la Cámara de Representantes. También el comentarista deportivo y político, Edgar Perea. También los afrocolombianos fueron colombianos.

Historia

Durante casi dos siglos, la historia que se enseñó en las instituciones educativas desconocía por completo los aportes y los logros de los afrocolombianos. En los textos de enseñanza sólo se decía que venían de África como esclavos y que hoy en día habitaban las zonas más pobres del país. Sin embargo, la historia del pueblo afrocolombiano es tan larga y compleja como la de su propio país. Desde las primeras rebeliones, su colaboración (y resistencia) a la causa libertadora, el esfuerzo por crear el Departamento del Chocó como entidad autónoma, hasta el establecimiento de la Cátedra Afrocolombiana y el reconocimiento del Palenque de San Basilio como Patrimonio de la humanidad, sus logros y sus luchas han sido tan continuas como invisibilizadas.

 Llegada del Negro al Chocó

La esclavitud no era algo nuevo para los fundadores españoles. Desde hacia muchos años en Europa existía la esclavitud, así que los españoles estaban acostumbrados a este sistema de comprar y vender seres humanos. Sin embargo solo después de 1600 los esclavos empezaron a ser importados en gran escala. Entre los primeros pedidos de esclavos, tal vez el primero en el Chocó, se encuentra una carta de Novita escrita en 1590 que dice:
"En la gobernación muy rica, todo el oro y no le faltaría la plata si tuviese brazos que la meneasen, el oro se halla en ríos, en criaderos, en peladeros, en vetas. Suele hacer tropezones riquísimos, es grande la suma de oro que se ha sacado de esta provincia, porque toda ella está milagrosamente lastrada de oro y no hay río ni quebrada que no lleve buen oro y de seguir. Por ser tierra caliente y los indios bebedores y por otras causas han faltado, de manera que en cien lenguas no hay diez o doce mil indios y estos están en Popayán, Cali y Pasto por ser tierras con climas benignos, de manera que Novita, Neguá y Bebará son muy faltos de indios y se va la tierra a acabar a más andar, por que ya en lo de Lloró y Citará se encuentra despoblado y así se entiende; los indios se acabaran muy pronto. Tienen un adversario grande que es la gente de guerra que come carne humana, que baja a pelear y comer a los muertos de paz, no sin grande afrenta de los españoles. A esta causa la tierra está despoblada e inhabitable, porque hay tigres, osos, leones que también hacen sus saltos en indios.
Respuesta: no hay otro medio para sacar un tesoro tan grande como lo hay en el Chocó sino procurar poblarle con negros cazados en colonias que aunque sean esclavos han de ser ascripticios a los metales en forma de pueblos, de que resultará un provecho muy grande sin daño de nadie en útil de todos.
Los negros no reciben agravios porque les será muy útil a los míseros sacarlos de Guinea, de aquel fuego y tiranía y barbarie y brutalidad en donde sin ley ni dios viven como brutos salvajes, llevados a tierra mejor sana, para ellos abundante, alegre, para que mejor se conserven y vivan en policía y religión, de que conseguirán muchos bienes temporales, y lo que más estimo, espirituales: que porque la nación de los negros es muy capaz de ellos, será sumo beneficio, si se les considere, en injuria denegándoles. Y en ese discurso lo menos es el interés de la población y cultivar las minas con lo que se pretende del útil de los negros mismos, cuyos tutores, como sean los reyes cristianos de Portugal, deben atender al pro y útil universal suyo, por ser estos ignorantes, tanto necesariamente se les ha de proveer de estado temporal y espiritual, en que me allego al voto de don Francisco Jiménez en lo que el Reino de Granada, y como ignorante no haga escrúpulo de sacar como quiera negros y guineas para los cristianos; y como va cristiano un negro me alegro con San Pablo, aunque sea la servidumbre la ocasión, y tengo la por dichosa cuando acarrea al racional tanto la felicidad que se le pone en camino la salvación, y aunque el hombre es siervo y esclavo ofende las orejas pías este negocio, con beneficio de las leyes de la partida y con igualdad de la justicia castellana, se ha mudado de manera que ser esclavo es como lujo, como compañero y familiar que se le hace sumo beneficio al que le da la ley, amo y padre y señor.
Y ya no había de ser favorable la libertad entre nosotros cuando esta ha vuelto en daño de los hombres que fueron esclavos que, careciendo de amo y patrón, mueren viviendo y con sumas necesidades, viviendo a suma miseria y pobreza mayor que la que tuvieran en la servidumbre si en ella perseverara, de que resuelvo cuan poco escrúpulo hay si doy orden de que sean estos bien tratados y sea como compañía entre el dueño y otros, donde ellos pongan el sudor y manos y ejercicio tolerante y moderado, y el amo los instrumentos, y el oro que se sacaban sirva para el sustento, vicio."

 La trata de esclavos africanos

A fines de s. XVI se inició la trata de esclavos africanos; se le permitió en el territorio de la corona española para suplir la mano de obra indígena en claro declive demográfico. La esclavitud existía en África desde el principio de su historia y a nivel local, pero adquirió la dimensión de comercio transnacional con la llegada de los europeos Los colonizadores hacían acuerdos verbales con los jefes zonales, e intercambiaban mercancías por esclavos, en especial personas procedentes de la costa centro occidental africana. Una generación completa de pobladores locales fueron forzados a hacinarse en sitios oscuros y malsanos mientras llegaban los comerciantes. Después se les apiñaba en barcos de varias cubiertas, hombro con hombro, sin un lugar donde hacer adecuadamente sus necesidades fisiológicas, y encadenados en todo momento y sin excepción, incluso si se producía el hundimiento del barco negrero. Muchos mataron a sus hijos, ayunaron hasta morir o se lanzaron al mar antes de permanecer en esa situación Cerca de la ciudad de Cartagena el destino principal de los esclavos en América, el negrero los lavaba y alimentaba mejor para obtener mejores ganancias. Al desembarcar se les llevaba al mercado donde se les exponía al público y se ponía en evidencia su nueva condición de mercancía. De Cartagena de Indias partieron entre 150 mil y 120 mil africanos esclavos hacia lo que hoy es Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá y Perú. Una vez en tierra, las familias eran separadas sin ningún miramiento, se procuraba que no quedaran dos o más individuos de una misma etnia, tribu o de la misma lengua en un mismo lugar, y se les prohibía ejercer sus más simples manifestaciones culturales. Los africanos esclavos traídos a Colombia entre 1553 y 1580 que provenían de la costa de Guinea, y fueron llamados guineas o mandingas. Entre 1580 y 1640 fueron gentes bantú llamados congos, luangos o angolas; y desde mediados del siglo XVII se dio la entrada de los ewe-fon del otrora reino Dahomey conocidos como ararás o jojóes. Durante el siglo XVIII fueron traídos mayormente akanios y ashantis de Ghana, a quienes denominaban minas, y yorubas de Nigeria a quienes se les llamó carabalíes, lucumíes o chalaes

AFRICANIA EN LA COSTA CARIBE
Es común escuchar la afirmación "en el Pacífico es fácil que la población se identifique como afrodescendiente, pero en el Atlántico no", su población reivindica la ubicación geográfica y prefiere ser reconocida como caribeña. De la mano de una investigadora reconocida en el marco nacional e internacional como Nina S. de Friedemann encontramos, entre otras, las siguientes huellas de Africanía en el Caribe:
a) El Carnaval de Baranquilla: El estudio del carnaval contemporáneo en Barranquilla, Santa Marta y Ciénaga, ha permitido encontrar en el ritual una historia de su organización que se remontan hasta los tiempos en que los esclavizados se organizaron en Cabildos.
Las rivalidades tribales africanas que fueron estimuladas por la sociedad esclavista de la colonia se plasmaron en Cartagena con identidades de memoria africana - Carabalí, Mina, Mandinga, Congo, Arará - propiciando una proyección cultural en el Carnaval que se arraigó en Barranquilla: Los Congos, una danza de hombres. La danza ha llegado hasta nuestros días como un ritual de guerreros ataviados con colores fulgurantes enormes bonetes con colas tapizadas de símbolos y el desafío de los sables que alterna con el reto del toque de tambor de cada grupo. Los recuerdos del hábitat de la selva y de las sabanas africanas aunados al ambiente del trópico suramericano se expresan en manadas de máscaras de animales danzantes: Tigres, micos, pájaros, perros, toros, insectos enmarcan a los congos que danzan batallas alegóricas de defensa territorial en sus barrios. Luego se desplazan en representación teatral por las calles céntricas de la ciudad. El carnaval con el paso de los años y las urgencias de afirmación de identidades regionales en el país, se ha convertido, no sólo en un perfil del Caribe colombiano, sino que ha sido adoptado como uno de los símbolos de la nacionalidad cultural colombiana.
b)La música costeña: Entre los ritmos musicales denominados costeños están la cumbia, el bullerengue, el chandé, el mapalé, el abozao, la gaita o porro tapao, el vallenato, los cantos de zafra, de vaquería y los cantos de Lumbalú.
La cumbia, una danza de hombres y mujeres, es otro de los símbolos regionales de cultura negra que han sido adoptados como emblemas de nacionalidad; empezó a configurarse en el ámbito de la esclavitud en Cartagena de Indias para las fiestas religiosas españolas de La Candelaria:
"hombres y mujeres en gran ruedo, pareados pero sueltos, sin darse las manos, dando vueltas alrededor de los tambores, las mujeres enfloradas la cabeza con profusión ...Balanceándose en cadencia muy erguidas mientras el hombre ya haciendo piruetas dando brincos, ya luciendo su destreza en la cabriela, todo al compás...
Bailaban a cielo descubierto al son del atronador tambor africano"
(Posado Gutierrez 1929)
Con el correr de los tiempos, la cumbia definió sus perfiles, los músicos se subieron a tocar en tarimas altas alrededor de las cuales negros, mestizos y mulatos disfrutaron las fiestas. Durante muchos años, antes de que las danzas populares fueran integradas al carnaval de Barranquilla, allí los grupos danzantes se reunían en barrios tradicionales como Rebolo a bailar en sitios llamados cumbiambas. Este término produce la voz cumbia y a su vez se relaciona con el vocablo cumbancha cuya raíz kumbaproviene del occidente africano: es gentilicio mandinga, también el país del Congo y su rey se llamó rey de Cumba. Además entre los congos el término, significa gritería, escándalo, regocijo y nkumbi es un tambor.
Se reconoce que la cumbia también tiene influencia de las tradiciones indígenas por el uso de las gaitas y de la española por el atuendo, pero su ritmo dominante es el de los tambores africanos, y la cadencia del cuerpo evoca las danzas sagradas y guerreras de algunas tribus de la madre África.
El Vallenato es una canción con ascendiente y presencia negra. Tiene sus raíces en los cantos de trabajo en las haciendas y también en los grupos de bogas en la colonia. El vallenato canta y narra, es mordaz con humor y gracia, es crítico en la política, la religión y el trabajo, gime con el amor y llora con el desamor. Sus narrativas siguen viajando de pueblo en pueblo y son un registro de leyendas, mitos, e historias en amplias regiones que son ganaderas y están pobladas por descendientes de "cimarrones negros, de negros libres y, desde luego, del resto de gentes que allí confluyeron".
Igual que en el caso de la cumbia, para ser fieles a la investigación, es preciso reconocer la influencia de las coplas españolas en la mayoría de los versos que hoy hacen parte de la música popular en Colombia, no obstante vale recalcar que la esencia narrativa del Vallenato, la expresión gestual de sus interpretes y, por encima de todo, la intención de la canción es la entrega de un mensaje. El cantor arruga el rostro, gesticula, se comunica. El acordeonero es capaz de dejar el instrumento para hablar con las manos. Aquí no se puede menos que evocar la figura del griot de los territorios africanos del occidente, en el antiguo Mali en el siglo XVI vestido con máscaras de pájaros recitaba la historia, la leyenda, la genealogía, la sabiduría de la artesanía y de la religión. Eran una especie de casta de juglares, a la vez poetas y músicos encargados de preservar la tradición.
Entre los instrumentos tradicionales con que se toca el Vallenato está la guacharaca, que es un instrumento de fricción, hecho del tallo de una caña a la que se tallan estrías. Con una costilla de res o con un trinche se raspa la caña. La guacharaca fue el primer instrumento que con voz similar a la de una pava silvestre, que anuncia la lluvia, se unió a los cantos de vaquería de donde saldría el vallenato. El acordeón es un instrumento típico de muchos puertos del mundo, que parece haber llegado a Colombia y al vallenato a finales del siglo XIX. La trilogía básica la completa la caja, de clara estirpe africana, con memoria de tambores, con un parche que inicialmente era de la piel del buche del caimán, y después fue reemplazado por cueros de venado, chivo o carnero.
Con el tiempo, al vallenato han ingresado otros instrumentos y de él han surgido otros ritmos que lo han convertido en un pozo de creatividad: Puyas, merengues, sones, paseos o tamboras, forman una intrincada genealgía musical. Esta confluencia ha contribuido a que el vallenato se haya constituido en otro símbolo de la identidad cultural de Colombia. Tiene la inagotable huella del legado africano, no sólo en la conformación socio-histórica del hecho artístico, sino en la misma esencia del fenómeno musical.
d) Africanías en la obra de Gabriel García Márquez: El premio Nóbel de Literatura, que constituye una gloria para Colombia, construye una realidad fantástica ubicada en Macondo; este vocablo, en la lengua bantú,designa al plátano y conlleva significados mágico-religiosos. El autor De Granda afirma que Macondo es un símbolo de "la sociedad abigarrada, multirracial, mulata, que describe García Márquez y que corresponde por entero a la fisonomía de un territorio en el que indios, blancos, y sobre todo africanos, han vivido juntos durante varios siglos". Este territorio es zona de cultivos intensos de plátano y, de acuerdo con García Márquez, el nombre es una memoria de sus años infantiles y jóvenes en las vecindades de Aracataca, donde existía una hacienda con ese nombre.
e) El Palenque de San Basilio: En las tierras de plátanos y de ganados, en las cercanías de Cartagena, pervive hasta nuestros días huellas de la presencia africana en la vida cultural y social del Palenque de San Basilio. Dueños de una lengua criolla propia, considerada como una reliquia lingüística en América, tiene vocablos bantúes de las hablas Ki-kongo y kimbundu.
 
AFRICANIA EN EL PACIFICO
a) Ombligados de Ananse o la práctica de ombligar a niños y niñas: En el Baudó existen dos rituales focalizados en el ombligo del recién nacido: El primero se celebra cuando alguien nace. La madre entierra la placenta y el cordón umbilical debajo de la semilla germinante de algún árbol escogido por ella y cultivado en la zotea desde que sabe que está embarazada. En lugares del Alto Baudó, como Chigorodó, las zoteas siempre tienen cocos en retoño con los cuales las madres hermanan a su descendencia. Cada niño o niña distingue con el nombre de "mi ombligo" a la palmera que crece nutriéndose del saco vitelino enterrado con sus raíces el día del alumbramiento. Esta práctica se extiende por casi todo el Pacífico colombiano.
En Surinam los miembros del winti, una religión emparentada con el vudú del actual Benín, tienen ceremonias comparables. Sus practicantes femeninas, no sólo toman los mismos baños rituales de las afrobaudoseñas, sino que también entierran la placenta y sobre ese punto del jardín plantan un árbol.
La segunda y última ombligada ocurre cuando es necesario curar la herida que deja el ombligo al caer. Como en otros lugares del Afropacífico, antes de realizar el rito los padres tienen que haber escogido un animal, planta o mineral cuyas cualidades formarán parte del carácter del niño o niña y las cuales irán siendo incorporadas a partir de que se esparzan los respectivos polvos sobre la cicatriz umbilical. Por esta razón es usual que, al observar a alguien la gente trate de inferir como fue ombligado. Algunas referencias de ombligados pueden ser con la hormiga conga, para que no sienta dolor si es picado por hormigas y para que su saliva cure a quienes han sido picados, con la hormiga arriera para que sean trabajadores, con mancua, para que sean muy atractivos y atractivas al sexo opuesto, con araña o ananse para que sean astutos....
Jaime Arocha explica que Anansi es una voz del idioma akán, emparentada con Kwaku Ananse, Annacy y Nansy, como muchos pueblos de la Costa de Oro del África Occidental bautizan a una de las encarnaciones del creador del caos. En Costa Rica, Belice, Nicaragua, Panamá, Surinan y en las Islas de Jamaica, Saint Vincent y Trinidad y Tobago también conocen al embaucador Anansi, a quien además apodan Bush Nansi, Compé Nansi y Aunt Nancy. En el archipiélago colombiano Anansy ha sido llamada Miss Nancy, Gama Nancy y Breda Nancy. La Ananse o araña es la encarnación de un dios o diosa de los pueblos fanti-ashanti del Golfo de Benín. Es importante que donde todavía viven comadronas y parteras que conocen estas prácticas nos cuenten quien se las enseñó y para que sirven.
b) Tradiciones del ritual mortuorio: El ritual mortuorio es uno de los sellos más visibles de la identidad afrocolombiana especialmente en la región del Pacífico; por eso desde el CEPAC y la Sección Pastoral de Etnias de la Conferencia Episcopal se motivó una investigación desde cuatro dimensiones: Experiencia de Dios, Experiencia de humanidad, Ritual en sí mismo y Perspectiva para la pastoral afroamericana. A través de estas categorías se intentó globalizar la experiencia de este ritual en la relación de lo trascendente con lo inmanente. Se lograron sistematizar y socializar, entre otras, las siguientes conclusiones:
La muerte se relaciona tanto con este mundo, como en la vida del más allá. La persona muerta, vive y participa de todo lo que está sucediendo a su alrededor, no es una persona que se ha ido, sino un hermano o un amigo que sigue participando de la vida.
Los muertos viven en el corazón de todos los de la comunidad. En las comunidades afrocolombianas del Pacífico se demuestra el amor por los muertos, a través de manifestaciones fuertes de llanto, de los cantos como los alabaos porque ante el dolor de la muerte se canta y llora en un solo momento.
El camino del difunto hacia la otra vida depende mucho de las actividades de los vivos. Un ejemplo de esto es cuando un vivo, ofendido por el difunto cuando todavía vivía, no quiere perdonarle ni aún después de su muerte; esta actitud le retrasa la llegada ante Dios o al descanso al difunto. Así mismo cuando alguien de la comunidad trabaja el día de la muerte de otro miembro de ella, le obstaculiza el camino del difunto porque éste sigue al vivo.
Igual ocurre cuando un difunto ha dejado un entierro o cualquier prenda donde no se den cuenta, él se manifiesta a alguien en sueño para que mueva el objeto del lugar en el que se encuentra, y así poder quedar libre, en paz con Dios y descansar.
La relación de los vivos con los muertos es muy importante porque son los vivos quienes le facilitan el viaje al difunto al cumplir todos los ritos o creencias tradicionales. La no observancia de las tradiciones rituales mortuorias, como por ejemplo no hacerle el velorio al difunto hace que el alma reclame y se aparezca, porque no llega al reino de los cielos. Lo que traería además como consecuencia, el rechazo y la crítica a la familia, por parte de la comunidad.
Los vivos les ayudan a los muertos a disminuir sus penas a través de los rezos y cantos. Por eso hay que rezar y cantar con mucho respeto, y además sin equivocarse, y en caso de hacerlo se debe comenzar a rezar de nuevo. También al rezar por un muerto se le refresca, se les da agua.
Si se reza por los difuntos de igual manera en el momento de la muerte propia, alguien rezará. En la relación entre vivos y muertos, existe una experiencia de miedo que se calma ayudando en el entierro del difunto y participando en su novenario.
A través del ritual mortuorio se presentan signos de libertad, ya que el difunto deja atrás toda una vida de lucha, de privaciones, y se busca a través de estos ritos, ayudarle a salvar el alma para la otra vida.
La muerte convoca más que la enfermedad, porque en la enfermedad hay todavía la esperanza de que la persona no muera. Mientras que una vez muerto, ese día es de él, ya que no va a estar más con los vivos. Por lo tanto se suspende toda actividad para dedicarle al día en despedida, porque es lo último que se lleva la persona consigo.
De forma tal que la muerte congrega porque: Es el último servicio que se le presta a la persona; por temor a lo desconocido, para evitar las posibles venganzas del difunto, para asegurar la compañía en la futura muerte, sea la de un familiar o la propia; para que los muertos sean los aliados mientras se está en esta vida, y ayuden a llegar a ver la cara de Dios, cuando llegue el turno de cada uno. El fin de la vida en este mundo se vuelve un llamado de atención sobre la forma de vivir.
Los muertos son intermediarios entre los vivos y el más allá, por eso es necesario ganarse los favores del otro mundo, preparando el camino que cada persona debe recorrer. Y esto se logra a través del rito mortuorio.
La muerte, al convocar a toda la familia y a la comunidad, ayuda a reforzar la unidad y a superar los conflictos que se hayan presentado.
A través de la conservación de la tradición, se valora la cultura como fuerza de unidad, en donde la familia y la sangre o comunidad, ocupa un lugar destacado, con la muerte se llega a la experiencia esencial de la vida.
La no observancia de las tradiciones rituales mortuorias, pueden producir desgracias en la comunidad, porque el muerto queda resentido.
Analizando la influencia de tradiciones africanas en el ritual mortuorio es muy significativo que en el libro "Ombligados de Ananse", el autor Jaime Arocha presenta una relación entre el moño negro en forma de mariposa, que se coloca en la parte superior del altar donde se realiza el velorio del difunto, y el hacha de Changó, a que hacen referencia los pueblos afrodescendientes de Cuba y Brasil por efecto de la influencia Yoruba
En la situación actual estas tradiciones se conservan y aún resurgen con más fuerza, representan la valoración de la identidad como pueblo afrocolombiano. Algunas comunidades y personas se ven afectadas por la realidad del conflicto actual, los desplazamientos masivos, la influencia de la sociedad de consumo que sólo valora lo que produce ganancia y eficiencia y sobre todo el abuso extremo de actores armados que, además de asesinar a los miembros de las comunidades, prohibían recoger los cadáveres para sepultarlos.
Geografía de la población afro colombiana

Historia del poblamiento africano en Colombia

Las personas africanas no llegaron al continente americano por su voluntad ni libremente. Desde 1510, millones de personas, de muy diversos pueblos y culturas, fueron robadas de sus hogares y secuestradas desde los países de África Occidental hasta las colonias europeas y españolas. Este criminal secuestro duró cuatro (4) siglos y fue posible porque la Iglesia Católica lo aprobó diciendo que los africanos no tenían un alma de humanos iguales a los europeas y que Dios los había creado para ser esclavos de los blancos.

El Estado Imperial español, con la Iglesia Católica a la cabeza, secuestraron a las personas africanas para forzarlas, con mucha violencia, a trabajar como esclavos en las siguientes actividades:

* La producción del oro, sacado del cauce de los ríos y minas de roca, que abundaba en todos los territorios.

* La apertura y cultivo de haciendas agrícolas y ganaderas.

* Remeros en los barcos marítimos y en las grandes canoas llamadas champanes por el río
Magdalena y grandes ríos, transportando viajeros y mercancías.

* La apertura y mantenimiento de caminos.

* La construcción de las fortalezas militares, castillos, murallas para la defensa de ciudades coloniales como Cartagena, Santa Marta o Mompox.

* La construcción de los empedrados de las calles, las iglesias, centros educativos, palacios y demás obras como puentes y casonas.

* El servicio doméstico y los llamados "pajes" con que ostentaban su riqueza y poder las familias ricas y las órdenes religiosas.

* Capataces de los indígenas en las encomiendas y mitas.

* Como soldados, que defendieron las fortalezas militares coloniales y, de los ejércitos que lucharon contra el colonialismo español y por la independencia nacional.

* Como guardaespaldas, artesanos, orfebres, talladores de maderas preciosas, sacadores de perlas, pescadores, carpinteros, zapateros, aguateros, vaqueros, arrieros, cargadores de personas en las espaldas, leñeros, panaderos, vendedoras de dulces y alimentos en las calles, correos, curanderos, y todas las actividades consideradas trabajos innobles o sucios.


Formas de poblamiento y presencia de las personas africanas en la colonia española
El poblamiento y presencia de las personas africanas en el territorio del Virreinato de la Nueva Granada se produjo en las siguientes formas:
1. Con la colonización de los territorios indígenas por los españoles. A donde penetraron y llegaron los españoles, invadiendo, dominando y fundando poblaciones, llevaron consigo a las personas africanas esclavizadas, quienes significaban trabajo, oro y riqueza, fueron explotados por los españoles en todos los dominios coloniales incluyendo las zonas de mayoría indígena como la meseta cundí boyacense, el Cauca y Nariño. Aunque fue prohibida y severamente sancionada la mezcla de africanos con indígenas y españoles, durante la época colonial fue constante el afromestizaje.
2. Con el Cimarronaje. Los Cimarrones fueron las personas africanas esclavizadas que conquistaron su libertad refugiándose en las selvas en poblados llamados palenques. Poblaron extensos territorios de las regiones Pacífica y Atlántica, así como de los valles de los ríos Magdalena, Cauca y Patía. Millares de poblados fueron fundados por los cimarrones defendiendo su dignidad, libertad y africanidad.
La población afrocolombiana
Concepto y origen
La población africana colombiana o afrocolombiana corresponde a las comunidades descendientes de las personas africanas esclavizadas por los españoles y las comunidades cimarronas que conquistaron su libertad, entre 1510 y 1852. Son africanas por su ancestro genético, étnico, cultural y espiritual, asumiendo la africanidad como un valor personal y de la sociedad colombiana.
La población afrocolombiana surgió con la expedición en 1851 de la Ley de libertad de los esclavos, que abolió legalmente la esclavitud y la esclavización de personas en Colombia. Los ex esclavos, los cimarrones y sus descendientes quedaron en el país como ocupantes de hecho más no en derecho y con derechos. Quedaron ocupando el territorio pero ilegales, por haber sido excluidos del ordenamiento jurídico republicano y del Estado de Derecho, e ignorados en las leyes como sujetos jurídicos con derechos étnicos y ciudadanos especiales.
Siendo pobladores de hecho del territorio patrio quedaron en un limbo jurídico, sin ciudadanía, durante 70 años y, poco a poco, según los intereses políticos dominantes se fueron integrando al proyecto de Nación, en un proceso espontáneo que duró desde 1852 hasta 1991, cuando por primera vez en la historia jurídica de la República de Colombia, la Constitución Política les menciona y reconoce como sujetos jurídicos con derecho de diferenciación positiva, con la denominación de comunidades negras.

Presencia de la población afrocolombiana en el territorio nacional

El Departamento Nacional de Planeación DNP estima que la población afrocolombiana es de 12 millones de colombianos, pero para el movimiento Nacional Afrocolombiano CIMARRÓN es superior a los 18 millones de habitantes, aproximadamente el 45% de la Nación, que son africanos criollos y afromestizos.
La observación general de la población permite percibir que del mestizaje profundo de los africanos con los indígenas y los hispanos, ha surgido un ser colombiano cuya etnicidad genética dominante es africana. El ser colombiano no es blanco, su fenotipo dominante no es el europeo, es el resultado del sincretismo africano e indígena españolizados, demostrándose lo que predijo el Libertador Simón Bolívar: somos más los síntesis de África y de América que de Europa, mestizaje que su propia individualidad encarnaba.
En la actualidad la presencia afrocolombiana es notoria en todas las regiones del país incluyendo la Orinoquía y la Amazonía. La mayoría de los afrocolombianos habita en los centros urbanos. Las principales concentraciones están en las ciudades de Cali, Medellín, Bogotá, Barranquilla, Cartagena, Montería, Sincelejo, Valledupar, Riohacha, Quibdó, Buenaventura, Turbo y Tumaco.
Los territorios históricos, hogares tradicionales que los ancestros esclavizados, en las minas y haciendas, y las comunidades cimarronas, constructoras de libertad en las selvas, dejaron de herencia a la población afrodecendiente son los siguientes: la región Pacífica, San Andrés y Providencia, el Valle del río Patía, el Valle del río Cauca, los valles medio y bajo del río Magdalena, Litoral Caribe, Llanura de la región Sabanera, la Llanura de Urabá y el Norte del departamento del Cauca. En la región Atlántica viven la mayoría de los afrocolombianos, predominantemente afroindígenas, y en la región Pacífica viven la mayoría de africanos criollos.

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